¿Qué me quieres enseñar?

Hace un tiempo atrás…

Hay un sentimiento extraño que recorre mi ser, un sentimiento fuerte y poderoso, lo odio con todo mi ser. El miedo.

Me he propuesto romper con muchas creencias tontas que tenía en el pasado.

Más sin embargo en mi mente han quedado algunas otras que me he propuesto no ignorar. Cuando comencé a interesarme en ti siempre me lo pregunté.

¿Qué voy a aprender de ti?

Siento que tal vez la respuesta es el no aferrarme a las cosas. Darle vueltas a ese pensamiento me hace dar con la conclusión de que no logré nada en este tiempo que pasó hasta el instante en que te conocí.

Hoy.

Ese día, sin duda alguna me vi influenciado por otro sentimiento. Nada relacionado con hoy, ¿cual era mi miedo realmente?

La maldita dependencia.

Estoy decepcionado de mi.

Hoy sé que esto es un tipo de penitencia por la que tengo que pasar, y pienso que ya había tardado.

Ha quedado más que claro que el no aferrarme a las cosas es algo en lo que sin duda he aprendido de ti, pero hay otras cosas más…

Valora lo que tienes, Jorge.

Date tú lugar, Jorge.

Quiérete a ti mismo, Jorge

Acéptate, Jorge.

Son frases que a la mente se me vienen.

Pienso que una vez más debo estar agradecido, porque a pesar de todo, sin querer, me di cuenta que con las carencias de las demás personas obvie por mucho tiempo lo que a mi me hacía falta.

 

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Estos días.

Olvido de quien soy.

Pierdo convicción.

Me odio en días así.

Siento que todo por lo que me he esforzado en superar y comprender se ha perdido de un momento a otro.

Me siento débil.

Sé que lo uno hace, uno lo paga.

Tal vez el momento va llegando de a poco.

Superaré esta tempestad.

Escrito queda.

2/8/2017

El regreso.

Hay muchas cosas que rondan en mi mente. Pienso que tal vez suelo distraerme mucho de la realidad; realidad como la de mi país por ejemplo. Ese es un tópico que realmente me frustra mucho…

Aunque el motivo que me trae de vuelta aquí es otro.

He hecho un análisis en retrospectiva de mi evolución como persona a través de estos años. Pienso que tenía unos principios muy marcados, valores y una personalidad ya definida.

Luego, la desgracia llegó en forma de perro negro.

Estuve tanto tiempo echándole la culpa a los demás de mis problemas; cuando en realidad el que tenía la culpa era yo mismo. No fui capaz de verlo, ya era miope.

Me volví alguien radical, y mejoré… pero para mal.

A partir de ese momento comenzó mi involución.

Me enfoqué en mejorar mis fallas para aprovecharlas en un enfoque erróneo, totalmente desorientado, me alejé del buen camino.

Me encontré personas buenas a mi paso y otras que no tanto.

A las buenas les hice daño, mucho daño. Fui egoísta y tóxico, todo lo que siempre critiqué.

A las malas las aproveché…

Mi odio fue infundado.

Quizá era envidia…

Envidiaba que otros pudieran amar de verdad, yo codiciaba eso. Tuve el amor al alcance de mi mano pero no fui capaz de tomarlo. No me amaba a mi mismo, no me aceptaba. Sólo terminé sufriendo por el daño que causé.

No sé si ese asunto aún me pese en la mente, no lo sé.

Aprendí a quererme a mí mismo, a ser más independiente.

Fui de un lado a otro, buscando, tratando de involucrarme, pero no.

Nada sucedía.

Decidí ceder, cerrarme por completo y empezar de nuevo en algún lugar remoto.

Las vueltas que da la vida.

Hay veces en que cuando piensas en rendirte el destino te da revancha, justo cuando menos lo esperas.

Ahora en lo único que pienso es en dar gracias, por qué a final de cuentas he regresado a ser como siempre debí ser. Fue una involución necesaria, puro aprendizaje. Puedo levantar la cabeza y mirarme a mi mismo, darme la mano y sonreír.

Lo he conseguido, finalmente.

Más mi búsqueda sigue en pie…

 

Matar al padre

El atajo más largo

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Lo primero que llama la atención en el video de Yibram Saab Fornino, el hijo del Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, es el escenario. Al fondo se ve un jardín cuyo límite es un muro de setos. A la izquierda una palmera precisa el encuadre. Es de noche y la única luz parece provenir del otro lado de la cámara.

–¿Estás listo? –dice una voz.

Yibram asiente e inmediatamente alguien más agrega:

–Estoy grabando.

Lo que sigue es uno de los capítulos más significativos del progresivo pero irrefrenable proceso de demolición del chavismo como poder político.

Yibram comienza por presentarse como «ciudadano y estudiante de Derecho». No como «pueblo» ni masa indiferenciada, sino como sujeto autónomo y pensante. Condición que refuerza al declarar lo que hace, estudiar Derecho, es decir, comprender los alcances y los límites de su propia libertad.

Es de piel blanca, pero el rostro muestra la…

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